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Bravo y adiós al 27 Festival Internacional de Ballet de La Habana.

Bravo y adiós al 27 Festival Internacional de Ballet de La Habana.

domingo, 13 nov 2022 - 01:06 p.m.

 Su edición 27 es ya un éxito por erigirse como plataforma para la multiplicidad de estilos, desde los grandes clásicos hasta las más diversas formas de asumir esa disciplina insigne de las bellas artes. El Ballet Nacional de Cuba (BNC), compañía anfitriona y Patrimonio Cultural de la Nación, hizo gala de su repertorio de lujo asumido por figuras jóvenes altamente comprometidas con la celebración por sus primeros 75 años de creada.

Con su vuelta a la escena cultura, el principal evento de su tipo en la isla y más antiguo en el mundo, dio muestras del prestigio que le acompaña a nivel regional, pese a aminorar su actividad bienal a causa de la pandemia de la Covid-19. De los momentos más emocionantes en esta edición 27 fue, sin lugar a dudas, el regreso a la escena de la actual directora y primera figura del BNC, Viengsay Valdés, quien reencarnó en ese personaje cumbre de la era romántica que es Giselle ante los aplausos de su público.

En palabras de la propia artista, “este es el primer Festival que presido con una gran responsabilidad y propósito de continuar enalteciendo su tradición y emprender nuevos desafíos.”

La ganadora de la medalla de oro en Vignale Danza, Italia (1993) reafirmó su probada técnica luego de una pausa en su carrera artística marcada por la maternidad y a 25 años de su primera interpretación de esa obra.

Valdés, heredera de la fuerza y tesón legada por la prima ballerina y fundadora del BNC, Alicia Alonso, también le rindió homenaje en el aniversario 80 de su debut en el rol de la aldeana wili.

El Festival logró reunir a estrellas internacionales como el ibérico Joaquín de Luz, quien arribó en calidad de bailarín y director de la Compañía Nacional de Danza de España para exhibir ante más de dos mil espectadores su muy aclamada versión contemporánea de Carmen.

Para De Luz, mostrar su arte en la nación caribeña era una ilusión por cumplir tras compartir la escena del American Ballet Theater y el New York City Ballet con no pocos exponentes de la danza cubana quienes “me recomendaron teníamos que presentarla aquí.”

Durante su paso por la isla, presentó el documental Hasta el alba sobre los procesos creativos de su compañía y recibirá el premio internacional honorífico Josefina Méndez, otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

Varios estrenos para la mayor de las Antillas trajo consigo el Festival de la mano del Buenos Aires Ballet de Argentina, el Ballet Nacional del Sodre en Uruguay conjunto a las agrupaciones nacionales Acosta Danza, Malpaso y Mi Compañía.

Para la ocasión, el FIBH concibió el debut en los predios nacionales del italiano Roberto Bolle, Jacopo Tisi y Nicoletta Manni (Teatro alla Scala de Milán) y Susana Salvi (Ballet de la Ópera de Roma).

Una estela de aplausos merecieron además en esta fiesta de la danza los rusos María Kochetkova (American Ballet Theater) y Seymon Chudin (Ballet Bolshoi) así como Melissa Hamilton (Royal Ballet de Londres).

Coreográficamente, las piezas de los británicos, Gemma Bond y Ben Stevenson, o el canadiense Peter Quantz resultaron uno de los rasgos distintivos del evento que apostó por mostrar nuevos lenguajes y modos de abordar la escena.

Otra de las máximas logradas por el Festival ha sido reunir en tierra cubana a bailarines de la isla que triunfan en circuitos foráneos como Catherine Zuaznábar (Béjart Ballet Laussane) o Yolanda Correa (Ballet de la Ópera de Berlín).

El más grande suceso danzario en el país también obró el retorno de Gian Carlos Pérez y Erick Rodríguez, estrellas del Ballet de Washington y la Compañía Nacional de México, respectivamente.

Este año, el FIBH paseó a sus figuras por escenarios fuera de la capital cubana, entre estos, el emblemático Teatro Sauto de la occidental provincia de Matanzas y el teatro Tomás Terry en el central territorio de Cienfuegos.

Como novedad, el rehabilitado Teatro José Jacinto Milanés en Pinar del Río reabrió sus puertas y, en ese célebre coliseo, el FIBH llegó a insuflar su aire balsámico tras el azote del huracán Ian.

Más de 25 espectáculos acompañados por la Orquesta Sinfónica del Gran Teatro de La Habana sellaron un hermoso reencuentro entre danzantes de distintas nacionalidades y balletómanos de la isla que asistieron lealmente a las puestas en escenas pautadas en el Teatro Nacional de Cuba.

Poéticas interpretativas novedosas, confraternidad artística y lluvia de ovaciones confluyeron es este Festival único en su concepción, donde maestros, bailarines, coreógrafos, periodistas, críticos y especialistas compartieron espacio y experiencia.

Desde 1960 hasta la fecha, el FIBH no solo ha impulsado el arte del movimiento desde la visión continental también consolida su andadura como una de las citas más integradoras de la cultura cubana.

Fuente: Prensa Latina